Miércoles , 13 Diciembre 2017
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¿La cura para el Estrés?

Hoy es uno de esos lunes en el que no me quiero levantar de la cama y conectarme nuevamente con toda la dinámica intensa de la oficina. Aunque me apasiona grandemente lo que hago, esta mañana quedarse en la cama parece el mejor plan que puedo contemplar.

Todo en casa me invita a quedarme tranquilo, a abandonar el afán cotidiano y dejarme llevar por la sensación de bienestar y paz que me brinda esta mañana lluviosa. Tengo mis manos cruzadas detrás de mí nuca. Les aseguro que no hay un lugar mejor en la tierra en este momento.

Mi esposa abre sus ojos a medias y me lo dice todo con esa mirada somnolienta: ¿Por qué no te quedas hoy? ¿Hay una mejor oferta que esa?… Seguro que no. Pero debo levantarme hay muchas cosas por hacer: llamadas, reuniones y una pila de trabajo pendiente que me demandan responsabilidad y quizás, un viaje al final de la semana que me tendrá tres días fuera de casa, para dictar algunas conferencias en otra ciudad.

Precisamente algunos días atrás pude leer un artículo sobre el Estrés y sus consecuencias, en el cual, los médicos aseguraban que existe una clase de estrés saludable ubicado en el 3,6 en una escala de 10. La situación es compleja cuando se puede apreciar que la actual generación en edades comprendidas entre los 18 y 40 años, tienen en promedio una tasa de 5,4 en la misma escala, haciendo de los adultos modernos los más estresados.

Por eso estoy tan convencido que el estrés y la tensión diaria son algunos de los principales problemas que enfrenta la sociedad, afectando matrimonios, familias, relaciones laborales e incluso congregaciones. Todo este coctel de crisis y conflictos, producto de nuestra rutina, nos frena de tener una actitud correcta, de amar verdaderamente, de servir al prójimo, de atender las necesidades de otros y todas las cosas que debemos hacer como portadores de paz. En este juego de emociones tenemos solo dos opciones: dejar que la tensión nos gane el juego o podemos optar por un cambio de actitud que nos lleve más al amor y al servicio.

Estas dos palabras son muy importantes y poderosas para liberar la tensión. No podemos estar tensos y tratar de amar al mismo tiempo, no podemos estar estresados y ponernos en una posición de servicio, pues rápidamente ambas cosas entrarán en conflicto. Sé que una de las cosas que más traen paz al corazón y alivio al alma es servir a otros. En mi vida, no he experimentado mayor paz que cuando puedo ayudar a otros en sus necesidades.

Como dice un gran amigo: “No porque vayas más rápido llegarás primero”. Todos nosotros tenemos la tendencia natural de querer resolverlo todo y nos tensionamos casi de manera constante, al punto que incluso algunos parecen adictos a este tipo de situaciones.

El problema de esto es que muchas veces salvamos el mundo, pero descuidamos a las personas más importantes, en ocasiones, el estrés nos nubla la lista de prioridades en nuestra vida.

¿Cómo podemos resolver esto?

Viendo a Jesús me doy cuenta que sus tres años de ministerio en la tierra fueron muy intensos, pero también encuentro un enfoque muy particular de trabajar: los primeros que afectó, fueron las personas que le rodeaban y ellos disfrutaron de su compañía. En otras palabras: para afectar al mundo entero debo hacerlo uno a uno a la vez, amando y sirviendo a otros, como lo hizo Jesús.

Hace un tiempo leí sobre cierto personaje de avanzada edad que perdió su matrimonio después de 35 años de casado. Él estaba devastado, deprimido y decidió buscar ayuda en una iglesia. Luego de que el Pastor lo escuchó, no lo proveyó ninguna lista de pasos a seguir, más bien, lo envío al sótano a buscar a una mujer que llamaremos “Ana”. El hombre, desconcertado, bajó sin entender nada y de repente, una mujer enorme, de más de 100 kg., de piel oscura, le gritó a su espalda: “¡Apúrate!”. Cuando este hombre se acercó, ella lo abrazó como una madre y le dijo: “Busca un delantal que ya vienen los niños y hay que servir la comida.”

Para su sorpresa, más de 35 niños con cáncer terminal vinieron esa mañana al comedor de la iglesia y este hombre fue el encargado de servirles la comida a cada uno. ¿Cómo explicar lo que ocurrió en su corazón? Justo en ese momento comparaba sus problemas personales con la vida de estos niños que podrían morir pronto. Esa mañana Dios sanó su corazón mientras servía y amaba a estos pequeños. Subió a la oficina del pastor y le dijo:

“Lo entendí. Quiero dedicar el resto de mi vida a servir y amar. Pastor, úseme donde usted me necesite, estoy disponible”.

Una vida llena de tensión puede sabotear la alegría y la paz que Dios ha puesto en nuestros corazones, dando lugar a la ofensa (que es tan dañina en nuestras relaciones). La tensión también puede arruinar nuestra salud. Pero hay una cura para todo este sistema de tensión, que nos permitirá estar sanos y ayudar a que otros sanen. El secreto es: “Amar y servir”. Allí está la vacuna para contrarrestar el estrés. Cuando tú y yo nos enfocamos en amar y servir a otros, te aseguro que estamos más cerca del corazón de Dios y por lo tanto, más próximos a cumplir su propósito para nuestra vida.

Me gustaría decirte que Dios se encarga de todas nuestras cargas y tensiones y nos llena por completo de su paz y plenitud. ¡Recuérdalo siempre! Son las 7:00 a.m. y ya debo salir al trabajo, pero ahora mi perspectiva es distinta después de pensar en esto. Ahora todos van a disfrutar de la actitud de alguien que les amará y servirá, comenzando por mi hogar.

¡Adiós estrés!